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LA ESTATUARIA DEL AFRíCA NEGRA
Las estatuas representan, sobre todo, el mundo de los antepasados o de los "muertos-vivos " y ordinariamente suelen referirse a los fundadores del clan. El artista utiliza todos los medios y símbolos para concentrar en ellas la fuerza vital del antepasado. Algunas de estas estatuas son auténticos retratos aunque lo importante son los órganos transmisores de vida y fuerza . Estas estatuas tienen como acción especial la de ser mediadoras entre el mundo espiritual y el humano. La simbología se concentra sobre todo en el tratamiento especial que hay que dar a ciertos órganos: cabeza, ojos, pechos, ombligo, sexo...
Los "singiti" de los Hemba (R. D. Congo) partiendo de rostros esculpidos con mucha fineza traducen una maravillosa expresión de interioridad y recogimiento. La calma y tranquilidad del rostro será el reflejo de esa serenidad eterna que invade a los muertos fuera de las vicisitudes de la vida. Los ojos medio cerrados y los brazos pegados al tronco transmiten una actitud de reposo y placidez misteriosas. Siendo la morada del espíritu la estatua es su mas digno soporte.
La estatuaria de los " ikenga "de los Ibo y que representa a los espíritus está concebida de forma naturalista pero con formas rígidas y un tanto toscas. Rostros blancos y esquemáticos de los espectros. Actitud de reposo y placidez.
En general la estatuaria de los pueblos negros presenta la clásica desproporción africana entre la cabeza y el cuerpo. Con unas formas bastante geométricas sobre todo cilíndricas la estatuaria africana transmite un hondo sentimiento de interioridad y recogimiento que provoca una fuerte tensión plástica. Se enfatiza más la conexión con formas heredadas que la invención del artista. Los artistas tradicionales de África rural tienden al anonimato.
Estas estatuas colocadas en sitios sagrados son lugar de encuentro entre lo divino y lo humano. En ocasiones y circunstancias cíclicas se hacen libaciones y sacrificios dentro de ceremonias señaladas por la tradición.
En momentos bien determinados para ciertas fiestas tradicionales se adorna algunas estatuas con diversos materiales y se renuevan los colores o se las unge con aceites y ungüentos.
Los verdaderos fetiches no son obras de un artista sino de un curandero o mago. Mediante su manipulación se quiere alcanzar algo positivo o negativo sirviéndose de fuerzas sobrenaturales. El valor artístico no es relevante en la mayoría de los casos aunque hay muchas excepciones. La variedad de formas es tal que querer clasificarlos sería una verdadera utopía. Muchos de ellos tienen pequeños receptáculos en la cabeza o en el abdomen para guardar sustancias mágicas.
P. Saturnino, Misioneros de África ( Padres Blancos )
Menorca 3, 28009 MADRID
